El periodismo del futuro

Jose Perez-espino

"La afirmación de que las redes sociales representan una amenaza para el periodismo se convirtió en un axioma mediático. Es una frase muy llamativa, pero falsa." José Pérez-Espino

Los nuevos formatos de presentación y consumo de contenidos informativos han obligado a los periodistas a buscar una reinvención permanente. En cualquier caso, asegura José Pérez-Espino, sobrevivirán los medios que apuesten por la investigación para dar sentido a la pluralidad, siempre que usen las herramientas digitales disponibles bajo principios éticos y de compromiso con sus lectores.Sin embargo, la tecnología y las redes sociales no representan una amenaza real para el periodismo: las verdaderas amenazas son la impunidad y la indolencia en las agresiones y los asesinatos de comunicadores. En tal contexto, asegura José Pérez-Espino, resulta fundamental exigir a las autoridades investigaciones puntuales para aclarar los crímenes y hacer justicia. Sin duda, estamos ante un reportaje contundente y de gran actualidad que aborda los elementos necesarios para emprender una urgente reflexión acerca del futuro de ese oficio de alto riesgo llamado periodismo.

La afirmación de que las redes sociales representan una amenaza para el periodismo se convirtió en un axioma mediático. Es una frase muy llamativa, pero falsa. Es verdad que las nuevas plataformas estimulan malas prácticas, como la reproducción sin confirmar de versiones sobre cualquier tema que aparezca en Twitter, Facebook o YouTube. Lo fugaz, sin embargo, encuentra límites en el rigor periodístico. Al final del día, las comunidades virtuales pueden ser grandes aliadas de los medios.

Por otra parte, suele repetirse que los dispositivos móviles anticipan el fin de los periódicos impresos, tal como se auguraba cuando internet comenzó a llenarse de información “en tiempo real”. Hasta se ha especulado sobre las fechas para que la extinción inicie paulatinamente, de acuerdo con la capacidad instalada de computadoras y el acceso a la red en cada país.

El modelo centenario de presentar y consumir contenidos informativos es el que se encuentra en crisis, no el periodismo. La forma de publicar noticias, reportajes, entrevistas y opiniones se halla en permanente cambio. Pero la manera de leer se adaptará siempre a la tecnología, sea cual sea.

En el futuro sobrevivirán los medios informativos que apuesten por la investigación utilizando las herramientas multimedia disponibles bajo principios éticos y de compromiso con sus lectores y su audiencia; que ayuden a dar sentido a la pluralidad de alternativas en la red.

Gastar dinero en nuevas plataformas tecnológicas, pero no invertir en los periodistas ni en la producción de mejores contenidos informativos, representa una mala fórmula de negocios.

El lanzamiento del iPad, de Apple, en enero de 2010, predijo con claridad que el futuro de la computación es táctil, como escribió después Nick Momrik, uno de los genios detrás de WordPress (cuyos blogs ahora pueden ser navegados en la tableta creada por Steve Jobs como una aplicación diseñada por expertos). Ese momento mostró que la tendencia para la lectura de contenidos periodísticos estará asociada con la experiencia de navegar en las pantallas con los dedos.

Por lo tanto, las empresas de comunicación y los periodistas estamos obligados a replantear la forma de presentar los productos periodísticos, siempre bajo sus principios inmutables. Está cambiando la manera de ofrecer y leer información al público, así como existen nuevas herramientas que facilitan el reporteo de asuntos de interés público.

Muchos reporteros y editores ya ni siquiera utilizamos una grabadora digital. Un iPhone resulta más práctico. No hay necesidad de bajar el audio a la computadora ni utilizar un programa adicional para escucharlo, ni para grabar una entrevista telefónica o un video.

Todos estamos aprendiendo, hasta el millonario Rupert Murdoch, más allá del escándalo por el ejercicio de un mal periodismo basado en la obtención ilegal de información que lo obligó al cierre de News of the World. El magnate de medios y Apple se enfrentaron a una costosa etapa de ensayo y error. Su periódico exclusivo para iPad, The Daily, no resultó el negocio pronosticado por muchos ni registró un impacto mayor al de su anuncio. ¿En qué se equivocaron? Precisamente, en una apuesta por la novedad de la herramienta, no por mejores contenidos informativos. ¿Alguien recuerda un solo tema de cualquier rubro que The Daily haya colocado en la agenda internacional?

The Daily se presentó el 2 de febrero de 2012 como un modelo parteaguas en la historia del periodismo mundial. La tecnología relacionada con su desarrollo era deslumbrante, por la novedad que representaba el primer periódico exclusivo para iPad a partir de un modelo de pago (1 dólar por semana o 40 al año). Una sociedad entre News Corporation y Apple, más una inversión de 30 millones de dólares, anunciaban un cambio radical en el modelo de negocios de la industria. Desde luego, se generó una expectativa sin precedentes y diversos medios comenzaron a invertir mucho dinero para tener una aplicación parecida en la App Store.

Pero el modelo resultó un fracaso. En su primer año de operación, apenas logró 100 000 suscripciones pagadas, de acuerdo con el portal especializado Tuaw (2 de febrero de 2012). Un golpe para la primera meta que se fijó el magnate Robert Murdoch, de alcanzar medio millón de suscriptores en doce meses.

The Daily registró pérdidas por 30 millones de dólares en su primer año de operación. En agosto de 2012, News Corporation anunció el despido de la mitad de su plantilla laboral, de 170. De acuerdo con The New York Observer, Murdoch invirtió 60 millones de dólares en el desarrollo del prototipo y podría cerrar el proyecto muy pronto, cuando las pérdidas alcancen los 100 millones de dólares (11 de junio de 2012). Está claro que Murdoch y Apple siguieron el camino equivocado.

Entonces, ¿cuál es la ruta de salvación de los medios informativos? El ejercicio de un periodismo de calidad que apueste por mejores prácticas profesionales honestas y de responsabilidad con sus lectores, y que aprenda a presentar mejor sus contenidos utilizando la tecnología disponible.

En este momento, las redes sociales y la proliferación de tabletas y smartphones (teléfonos inteligentes) están generando confusión respecto al futuro del periodismo y de los periodistas. En medio del desconcierto también persiste un debate en torno al acceso a las mejores opciones informativas. ¿Se debe pagar o no por acceder a contenidos?

La mayoría de los usuarios de tabletas y smartphones no tiene empacho en pagar por bajar música, juegos y aplicaciones para casi cualquier cosa. Cierto: hay apps gratuitas que son un gancho para versiones plus que tienen un costo. Es un arma poderosa contra la piratería, porque no se puede compartir lo que se descarga de la App Store. Y nadie protesta.

  El periodismo vende

El fenómeno está obligando a la adaptación de modelos para el consumo de contenidos informativos. Aquí es donde está la buena noticia para la industria: cada vez más personas están dispuestas a pagar por un periodismo de calidad.

En contraste con el éxito de plataformas como Twitter, que sólo permiten el envío de mensajes de 140 caracteres, están adquiriendo cada vez más auge los contenidos de largo aliento en forma de reportajes dinámicos, alimentados con audio, video, fotos e infografías animadas que enriquecen las propuestas. La mayoría no son gratis. Se está demostrando que los lectores son agradecidos y pagan por leer presentaciones de calidad a un costo razonable.

La opción de publicar contenidos de largo aliento ha comenzado a beneficiar a muchos medios, aunque las revistas semanales o mensuales son las que más la utilizan por ahora. También existen plataformas como The Altavist, que cobra tres dólares por el acceso a reportajes de profundidad (longform journalism o periodismo narrativo). Sus historias están disponibles en versiones para iPad, iPhone, Kindle y Nook.